23 ene. 2014

Carta de despedida a mi mente: ¡Te dejo!

Querida mente, ¡Te dejo!

Lo sé, estoy siendo muy directa y muy drástica pero ya no puedo más. No aguanto más tus maltratos diarios y tus malas maneras constantes para conmigo. Se trata de ti o de mí y, por fin, después de más de 20 años tengo el valor de decirte que ya no te quiero conmigo. No voy a compartir contigo nada más que lo razonable, lo lógico y el sentido común. El resto, voy a dejarlo en manos de mi corazón. 

Tú eres la estructura que me da coherencia pero no eres nadie para elegir por mí, ni para engañarme, ni manipularme ni decirme como sentirme en cada momento. Ya me has fastidiado bastante haciéndome creer que el mundo estaba en mi contra, que no soy lo bastante buena para nada ni para nadie y que no puedo llegar.

¡Basta! Basta de hacerme sentir pequeña y de jugar a mover los hilos de mi vida. A partir de ahora voy a decidir con el corazón porque por lo menos, hará que mi vida sea; si no perfecta; sí auténtica y feliz.
Siento mucho usar una carta para despedirme de ti pero es la única forma que sé y que me asegura que tendrás constancia para siempre de mis palabras. Si alguna vez decides ser buena, valorarme más y mejor siempre podremos ser amigas. 

El tiempo lo cura todo, dicen... Fuiste mi maestra y por ello te doy las gracias que ahora toca descansar, recapitular y seguir mi vida. Ahora es momento de descubrir todo lo que soy capaz de hacer sin ti. No va a ser poca cosa porque me siento más viva que nunca, más enérgica, capaz y feliz... Y esos sentimientos, esas emociones me ayudan a creer en mí y en la fuerza interior que me guía.

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