30 oct. 2012

A veces necesitamos un poco de Sur...

Para poder ver el Norte. Lo mismo que dice la canción, así me he sentido yo durante mi pasado viaje a Andalucía, más concretamente a Arcos de la Frontera (Cádiz), dónde me he reencontrado con mis raíces... Hacía muchísimo tiempo que no iba e ir me ha aportado muchísima buena energía y nada más lejos de la tristeza o la nostalgia. Para mí ha sido un reencuentro con mis raíces, olvidadas en lo más profundo de mi alma casi enterradas.
 
Pasamos los 5 días visitando el pueblo y sus alrededores, haciendo de turistas y embelesándonos por la belleza andaluza y sus gentes. Nos sentimos cerca de nosotros mismos porque nuestras raíces nos delataban y hacían las veces oportunas para que nos sintiéramos como en casa. Comer, beber y caminar eran nuestras actividades más habituales. Aunque para mí, la principal era redescubrir, sacar el polvo a mis recuerdos y revivir mi infancia en esas tierras, con mi familia y mi abuela.
 
Plaza del Cabildo, pleno centro de la ciudad. A escasos metros está casa de mi abuela donde nos hospedamos agradablemente durante 5 días. En la foto: Basílica de Santa María (aquí hice yo la comunión, hace 20 años).
Encima de la mesita estaba la tele. Recuerdo muchas tardes ver a mi abuela mirándola y disfrutando de las calurosas tardes de verano. Me senté en uno de los balancines de la abuela ¡Cuánto disfrutaba de niña! Abracé su retrato, lo apreté fuerta entre mis brazos y por un instante, nos fundimos en un abrazo cálido y amoroso.
 
 
La entrada sigue siendo tan mágica como recordaba de chica. El verde lo inunda todo, es maravilloso. Con los años, los olores y las formas continúan siendo las mismas. Estabas ahí, lo indicaba cada rincón de esa casa...
Esta foto la encontré en la mesita de noche de mi abuela. Mi tercer cumpleaños, con mis hermanos y mi padre. ¡Qué lindo recuerdo!
Esta foto la titulo "Papás". Así que no se me ocurre decir nada más. Sólo que me setía muy feliz admirando cada rincón de casa de mi abuela.
 
Y después de 5 días maravillosos visitando no sólo Arcos sino Jerez, Cadiz, Tarifa, Conil, Gibraltar... Toca despedirse prometiendo volver pronto pero sin saber, en realidad cuando.


Un símbolo de un sitio muy muy especial.


Y mi tierna, dulce, apasionante, vibrante y mágica despedida. Gracias abuela por este viaje, por tu esencia, por tu fuerza y por hacerme abrir lo ojos y gracias por escojerme a mí para ayudarte a zanjar la vuelta a casa. Allí nos reuniremos todos. Espéranos.
 

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