27 sept. 2012

El misterio de BUDA

En un monasterio en la ciudad de Shukotai, la capital antigua de Thailandia, existía una figura del Buda a la que la gente le tenía especial devoción. Era una estatua grande, como una casa de un par de pisos, y no era la mas bonita, ni la más refinada en sus facciones, pero tenía más de 500 años de antigüedad, había sobrevivido a invasiones y desastres naturales y esa antigüedad le había otorgado un halo de cercanía y misterio a la vez.
Pero los años no pasan en balde para nadie; el monasterio se abandonó y la estatua se encontraba surcada por numerosas grietas y desconchones. Tantos desperfectos tenía que los monjes de otro monasterio, antes de trasladar la estatua, decidieron acometer una restauración integral, para lo que comenzaron a inspeccionar minuciosamente su estado.
Al llegar a la espalda, entre los pliegues de la túnica, observaron una grieta mayor que las demás. Tan ancha era que uno de los monjes introdujo una linterna por la hendidura, y la luz le devolvió el fulgor dorado de.. ¡oro!
Los fundadores del templo habían escondido una estatua enorme de oro macizo con una cubierta de arcilla coloreada de varios palmos de grosor. Esto había hecho que resistiera sin problemas el paso del tiempo, sin que nadie hubiera intentado robarla ni agredirla.
Ahora, esta estatua, despojada de su envoltura, se encuentra visible para todos, siendo una de las maravillas del sudeste asiático.
Debajo de nuestra capa de arcilla y yeso resquebrajado, sólo con escarbar un poco, se encuentra un auténtico tesoro de bondad original y luminosa. Basta retirar la corteza.
 
Cuento ZEN.

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