19 ago. 2011

A mi madre

Eres mi luna. Eres mi espejo. Soy tu reflejo en el río cuando te asomas en su orilla. Soy tú sin serlo. Pero tú no eres yo. Y ahora que lo entiendo, yo no puedo seguir siendo tu reflejo, sino el mío mismo.
Te quiero mucho mamá.
Eres una persona fuerte, dura, luchadora, divertida, enérgica, entusiasta y vivaz.
Ojalá hubieras tenido otra vida y otros tiempos.
Desearía que hubieras hecho cuanto deseabas, quizás tener una moto grande para viajar por el mundo y sentir el viento en tu cara ondeando tu cabellera castaña, preciosa.
Ojalá hubieras podido demostrar a los hombres que eres una mujer capaz de plantarles cara, sin miedo a ningún tipo de peligro, quizás te hubieses alistado al ejército. Te imagino cual Demi More en la película "La Teniente O'Neil" poderosa, segura de ti misma y sexy, mujer.
Ojalá hubieras tenido la oportunidad de saber más, de poder estudiar aquello que te hubiese gustado, quizás te hubieses decantado por las letras, la filología porque siempre te ha encantado leer. O quién sabe, quizás hubieras sido una reconocida poetisa porque tienes tanto que explicar al mundo, tanto que enseñarles... Tanto, que ni tu misma eres consciente del potencial que hay en ti y de lo lejos que hubieras llegado.
Te admiro porque a pesar de no haber tenido la vida loca que muchas buscamos, tuviste fe y amor, pese que te arrebataron tu niñez, a nosotros nos facilitaste la nuestra.
Y tengo muy buenos recuerdos de ti, mamá, de tus sonrisas, de tus abrazos, de tu protección y de tu cuidado. Nunca has sido una persona que pudiera demostrar sus sentimientos porque nunca nadie te enseñó a hacerlo, siempre disfrazas tus debilidades con bromas y sarcasmo, y en tus momentos de soledad en el sofá, delante de la televisión, con lágrimas.
Pero me protegiste del mundo, me dejaste ser una niña y me mimaste comprándome cereales cuando mis hermanos comían galletas, comprándome alguna chuchería a escondidas, o ese vestido que me gustaba o los cromos para poder acabar la colección.
Te admiro porque luchaste en un mundo machista, fascista, llenos de rencores, de odio y miedo. Salías a la calle a comprar el pan sin saber si quiera pronunciar una palabra de aquél que siendo tu país, no hablaba tu idioma. Te adaptaste y sufriste en silencio penurias de frío, dolor, soledad... Y esperabas impaciente a tu marido cada día, enamorada, respetada.
Te admiro porque criaste a 4 hijos, 3 de golpe, sin guarderías, sin depresiones post-parto, sin pañales desechables, ni complementos especiales.
Te admiro porque nos has enseñados muchos valores, entre ellos, a querernos entre nosotros, a valorarnos y a desear cada día estar juntos y sentirnos cerca porque la familia es lo más importante, pese a que tu jamás tuviste una cuando chica. Hoy sí, has logrado lo que anhelabas. Has formado tu familia y somos felices, nos amamos y nos tenemos los unos a los otros para cuidarnos siempre.
Te agradezco mamá, que me transmitieras tu fuerza y tu valor para superar mis debilidades, para luchar en este mundo y ser una persona con valor, con arranque y con motivación para hacer cosas.
Te agradezco que confies en mí, aunque haga cosas que no te gusten o te susciten preocupación y malestar. La verdad es que no me está iendo nada mal la vida que he decidido vivir (aunque no sea la que a ti te gustaría para mí). La verdad es que empiezo a disfrutarla y a ser feliz. Empiezo a darme cuenta de muchas cosas. Y te valoro como persona mucho más de lo que jamás te he dicho. Para mí fuiste siempre mi ejemplo, mi bandera, mi espejo. Hoy te doy las gracias por ayudarme porque siendo como tú he conseguido muchísimas cosas y he vivido muchísimas experiencias (buenas y malas) que me han enseñado a ser más persona.
Hoy mamá necesito ser yo. Necesito decirte lo que pasa dentro de mí y necesito que me escuches.
Te quiero mamá.
Gracias por todo lo que has hecho por mí, lo hiciste lo mejor que supiste y por ello te doy las gracias.
Te quiero mamá.
Gracias por corresponderme los besos y los abrazos cuando te los he pedido. Voy a seguir haciéndolo porque necesito sentir tu calor protector sobre mi piel.
Te quiero mamá.
Y así soy yo. ¿Me vees? Sensible, delicada, soñadora, idealista... Aunque parezca frágil, y lo sea, me has enseñado a volver a levantarme tras una caída. Así que no hay nada que temer. Tengo lo mejor de ti y de mí aquí dentro.
Te quiero mamá. Gracias.

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