5 jul. 2011

Vagabundo

Pide lo que te corresponde

Caminas cabizbajo, huyendo del dolor, de la miseria y de la fealdad de una mala vida. Has vivido mucho, viejo vagabundo, lo dicen tus manos, llenas de cicatrices, lo dice tu cara, llena de arrugas y tu cuerpo, cansado. Siempre luchabas por la vida, te aferrabas a ella y batallabas. Ahora estás exhausto y no te quedan fuerzas para seguir conociendo mundo, ya no luchas y te rindes. De rodillas suplicas limosna, mano al aire y mirada perdida. Reclamas lo que es tuyo, hubo otros que te lo quitaron todo. Pero este mundo funciona así, somos ovejas de un rebaño. Todos vamos en la misma dirección y quien no sigue queda fuera del sistema y se le margina. Tu lucha es vencerles, pero quizás ellos acaben antes contigo.
Entras en el bar para notar el fresco en tu piel. Celebras que aun sientes y que estás vivo. Sonries. Te diriges a una joven pareja que sonríe. Pides la voluntad y el joven te sorprende. Con ese dinero puede que compres algo para comer, o mejor algo para beber y evadirte de tu oscura y cruel realidad.
Le das las gracias y a cambio de tu limosna, un savio consejo:
- Cuídala. Conserva el amor porque es lo más importante que tenemos en esta vida. Y mientras te marchas das fe de que son las pequeñas cosas las que merecen los mayores esfuerzos.

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