15 jul. 2011

Reflexión

La vida es, sin lugar a dudas, un desafío para los valientes. Los que se atreven a levantarse tras derrotas, tras golpes y batallas perdidas a sus espaldas. Tras muertes hirientes, tras pérdidas irremplazables y corazones rotos.
La vida me enseña siempre cosas nuevas, de mí y de mi entorno. Me enseña que los caramelos que te regalan, su gusto es breve y para que dure tienes que saber hacer tus propios caramelos.
Las amistades fortuitas que aparecen y te brindan más amor que el que nunca hayas podido imaginar... ¡Cuidado! Las auténticas amistades aparecen sólo con el tiempo, la dedicación y el arduo trabajo de entender, perdonar, escuchar y seguir adelante el uno junto al otro.
Y lo más importante de todo es que no hay cosas bien hechas o mal hechas. Lo más importante de todo es escuchar nuestro interior y saber de él y hacer lo que él nos indique siempre. Eso sí que es hacer las cosas bien.

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