15 jun. 2011

Cansada de vos

El otro día, finales de semana, cuando ya casi estaba muy metida en mi papel de deportista Bootcampera llamaron a mi puerta. Una persona a la que no esperaba y a la que me apetecía ver más que nada en este mundo. Me hizo sonreír y mi día, si cabía, se había convertido en más luminoso y brillante que antes. Mi sorpresa fue que no vino a verme feliz y dichoso. No. Vino a echarme cosas en cara. Mentiras. Mentiras. Mentiras.
La culpa ni es mía, ni de ellos (quienes infundaron falsos testimonios o vilmente, engañaron), la culpa es de la realidad subjetiva que cada uno lleva intrínseca en su día a día.
El hombre con cierto síndrome de peterpanismo vió, lo que su espíritu quería ver... Vió colores brillantes en un mar gris oscuro que le recubría los días y las noches.
La chica decepcionada con el mundo, no entendió sinó que las escenas de sinceridad y cariño eran fruto de una mente maquiabélica que manipulaba a su amigo. Y que quería aprovecharse de él y hacerle daño.
El chico sensible, triste de que le decepcionen en la vida, se sintió herido, ahogado en un mar de mentiras que siempre ha llevado consigo por doquier.
Y yo, desilusionada de la gente, creí poder ser yo con personas que me amarían por ser yo misma. Me dejé llevar por el cariño, la ternura, por las palabras amables, los días luminosos y las amistades etéreas que prometen la luna y luego te hunden en la sombra más despiadada. Me pasa por permitirles cojerme la mano para caminar junto a mí. Me pasa por abrir mi caparazón y dejar salir mi explosión, mi vida, mi ilusión, mis sentimientos de dolor, de alegría, de desesperación.
Otra lección, sí señor, de la vida. Jamás dejará de soprenderme cuantas veces caeremos en la misma trampa, pisando las mismas piedras, cabando los mismo hoyos que luego ocultaran sus mentiras.
Lo más fuerte de todo. Es mirar a los ojos a alguien, delante de otros, pidiendo que te diga la verdad, lo que en su día a solas me dijo. Y confiese que miento. ¡Qué necesidad tendría yo de mentir! Qué dolor ver que delante de "otros" esa persona ha dejado de ser el amigo que creiste tener, que te ayudaba y te apoyaba. Que decepción ver que ciertas almas no están llenas de amor, sino de celos, envidias y miedo... El miedo que les hace actuar en contra de lo que fueron un día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario